
La llave se ha partido dentro
Las llaves se desgastan con los años y acaban partiéndose por la zona más fina, casi siempre dentro del cilindro. Con herramientas de extracción retiramos el trozo sin dañar los pitones y, si el bombín está sano, sigue funcionando con una copia nueva sacada de la original.
Si la llave se partió porque el bombín ya estaba duro, lo diremos claramente. Extraer el fragmento y dejar el mismo cilindro solo retrasa la próxima avería; en ese caso te proponemos repararlo o sustituirlo, según lo que encontremos al desmontarlo.
Un consejo práctico: si notas que la llave empieza a doblarse o que tienes que moverla arriba y abajo para que gire, no esperes. Haz una copia nueva a partir de una llave en buen estado y avísanos para revisar el cilindro antes de que la avería te deje en la calle.
Salitre, polvo y cerraduras que se endurecen
En Benidorm la brisa del mar llega lejos, y en las puertas que dan a la calle o a la terraza el salitre acaba afectando a muelles y pitones. Súmale el polvo de las obras y el uso de años, y tienes cerraduras que cuestan de girar, llaves que entran a medias o pestillos que no salen del todo.
Desmontamos, limpiamos y lubricamos con productos adecuados para cerraduras, no con aceites que atraen suciedad. Muchas veces el mecanismo recupera su suavidad y no hay que comprar nada. Si alguna pieza interna está gastada, la cambiamos por separado cuando existe recambio.
Puertas que ya no encajan
Una puerta que ha cedido por las bisagras, que se ha hinchado con la humedad o que roza en el suelo obliga a empujar para cerrar. El pestillo no entra en el cerradero y la cerradura sufre cada vez que se fuerza. Ajustamos bisagras, reubicamos el cerradero y rebajamos donde hace falta para que la puerta cierre sin esfuerzo.
En los chalés de la parte alta vemos con frecuencia cancelas metálicas descolgadas y puertas de garaje que ya no casan con su cierre. Son arreglos sencillos que evitan que alguien deje la cancela sin cerrar solo porque cuesta hacerlo.
Después de un intento de robo
Si alguien ha intentado forzar tu puerta, es posible que la cerradura siga abriendo pero haya quedado dañada por dentro. Revisamos el cilindro, la caja y el marco, retiramos lo que esté comprometido y dejamos la puerta cerrando con seguridad esa misma visita.
Te recomendamos presentar la denuncia antes de que retiremos las piezas, por si la necesitas para el seguro o para la policía. Podemos guardarte el cilindro dañado y describirte por escrito lo que hemos encontrado.
Cuándo ya no merece la pena reparar
Somos partidarios de reparar, pero nunca a costa de tu seguridad. Si la cerradura es un modelo que el fabricante ya no fabrica, si la caja está partida o si el cilindro es tan antiguo que se abre con técnicas sencillas, te recomendaremos sustituirlo y te explicaremos por qué. La decisión es siempre tuya.
En comercios y naves valoramos además el uso diario: una cerradura que se abre y se cierra decenas de veces al día sufre mucho más que la de un piso. En esos casos, un mecanismo reforzado de uso intensivo suele ahorrar averías repetidas y visitas que interrumpen el trabajo del negocio.
Preguntas frecuentes
¿Podéis sacar una llave partida sin cambiar el bombín?
Casi siempre. Si el cilindro no está dañado, extraemos el trozo y puedes seguir usándolo con una copia nueva. Si el bombín estaba duro, te propondremos repararlo o cambiarlo.
Mi cerradura cuesta mucho de girar, ¿qué hago?
No le eches aceite de cocina ni lubricante genérico. Llámanos: normalmente basta con una limpieza y un ajuste para que vuelva a funcionar con suavidad.
¿Arregláis cancelas y puertas de garaje de chalé?
Sí, reparamos cerraduras y cierres de cancelas, puertas peatonales y puertas de garaje manuales.
Han intentado entrar en mi casa, ¿qué hago primero?
Si hay alguien dentro o el daño es reciente, llama al 112. Después presenta la denuncia y avísanos: revisamos la cerradura y dejamos la puerta segura.